Reclamaciones de seguro por el techo, paso a paso
El seguro cubre daños repentinos. No cubre un techo desgastado. Casi todas las reclamaciones que terminan en disputa son un desacuerdo sobre cuál de las dos cosas es.
Si le niegan la reclamación
La carta de negativa es, por raro que suene, el documento más útil que va a recibir: tiene que ser escrita y tiene que citar la cláusula concreta. Léala contra su póliza y averigüe cuál de tres cosas ha pasado: no aceptan que haya daño, no aceptan que la causa esté cubierta, o no aceptan el importe. Son tres problemas distintos con tres respuestas distintas.
Los caminos, más o menos en orden de costo: pedir una nueva inspección con su contratista presente; pedir el informe y las fotos del ajustador; escalar dentro de la aseguradora; invocar la cláusula de avalúo si su póliza la tiene; presentar una queja ante el Departamento de Seguros de California; y, cuando el importe lo justifique, consultar a un ajustador público con licencia o a un abogado. Lo que casi nunca funciona es expresar el descontento por teléfono; lo que sí funciona a menudo es un alcance detallado por escrito con fotos en los renglones en disputa.
Reparar, reemplazar y el problema de que todo combine
El seguro paga por devolver las cosas a como estaban, no por mejorar la casa. Por eso el desacuerdo casi nunca es si hay daño, sino cuánta superficie hay que rehacer. Ahí entra el problema de que todo combine: si reparar solo una parte deja un techo visiblemente desigual, o si el material ya no se fabrica, el alcance tiende a crecer.
Una aprobación parcial no es una negativa y tampoco es definitiva. El camino es una comparación por escrito, renglón por renglón, entre el alcance del contratista y el de la aseguradora, con fotos adjuntas a los renglones en los que difieren. Las aseguradoras revisan alcances continuamente cuando se les da algo concreto que revisar; no revisan nada ante una llamada de queja.
A quién deja subir a su techo después de una tormenta
Un daño extendido trae equipos de fuera del estado en cuestión de días. La prueba más útil no es el precio: es si la empresa ya trabajaba en esta zona antes de la tormenta y va a seguir aquí dentro de tres años, cuando aparezca un problema de mano de obra.
No hay que firmar nada en la puerta de casa. En California un contrato de mejoras del hogar se puede cancelar en tres días hábiles, y en siete días hábiles cuando es para reparar daños de un desastre o de un estado de emergencia declarado. Tenga especial cuidado con cualquier documento que ceda sus derechos sobre la reclamación al contratista: hay usos legítimos, y también es la forma más común de que un propietario pierda el control de su propia reclamación.
El deducible, y lo que ningún contratista honesto le va a ofrecer
Hay dos cifras que mirar y las dos están en la hoja de declaraciones: el deducible normal y, si existe, el de viento y granizo. Este último suele ser un porcentaje del valor asegurado de la vivienda, no de la reclamación, y por eso puede ser varias veces mayor de lo que la gente espera. Si el daño es menor que el deducible, presentar la reclamación no consigue nada y aun así queda registrada.
Y hay que decirlo sin rodeos: un contratista que se ofrece a perdonarle el deducible, a absorberlo, a descontarlo, a "arreglárselo" o a cubrirlo con un descuento o una mejora gratis le está proponiendo un fraude al seguro. El mecanismo es simple: factura a la aseguradora el importe completo mientras le cobra a usted menos, así que la factura que recibe la aseguradora es falsa. Presentar a sabiendas una reclamación falsa es delito en California, y usted sería parte de ello, no un espectador. Es la señal más clara que existe para dar por terminada la conversación con esa empresa.
Los plazos, en las dos direcciones
Hay dos plazos y el que la gente vigila es el equivocado. El de la aseguradora está regulado en California: días concretos para acusar recibo, para decidir y para pagar.
El otro plazo es el suyo y es el que cierra reclamaciones: la póliza cuenta desde la fecha del siniestro, no desde el día en que usted se dio cuenta. Avisar pronto no le compromete a nada; una reclamación que resulte estar por debajo del deducible se puede retirar.
Qué fotografiar, y cuándo
Fotografíe antes de mover nada. Tomas generales que sitúen el daño en la casa, tomas de cerca de cada zona afectada, tomas de las vertientes que quedaron intactas —esa es la que casi nadie hace y la que más le sirve— y el interior, incluido el ático.
Un ajustador puede trabajar con fotografías. No puede trabajar con una descripción, y no va a aceptar su palabra sobre cómo estaba el techo antes de que llegara la lona. Tome cuatro veces más fotos de las que le parezcan necesarias y guarde también los recibos de todo lo que gaste en evitar que el daño empeore.
Valor real, costo de reemplazo y el dinero retenido
Hay dos formas de pagar. El costo de reemplazo paga lo que cuesta rehacer el techo hoy. El valor real en efectivo paga esa misma cifra menos la depreciación por la edad y el estado del techo, y en un techo con años encima la depreciación puede ser la mayor parte del dinero. Cuál de las dos tiene usted está escrito en la hoja de declaraciones de su póliza.
Con costo de reemplazo el dinero llega en dos veces. El primer cheque parecerá demasiado pequeño y eso es normal: es el valor depreciado, menos el deducible. La segunda parte se libera contra la factura de la obra terminada. Quien se queda el primer cheque y no arregla el techo está aceptando la cifra depreciada para siempre.
En resumen
A los propietarios a quienes mejor les va no son los que tienen el peor daño ni los que gritan más. Son los que tienen fotos con fecha, un alcance por escrito y un contratista que se presentó a la inspección.
Qué es y qué no es esta página
Esta página explica cómo funcionan las reclamaciones de techo en general. No es asesoría legal ni asesoría sobre su póliza, y nada de lo que dice significa que una reclamación vaya a ser aprobada. Su póliza es la que decide su reclamación. Eastvale Roofing Pros es un servicio gratuito de vinculación: no es una empresa de techado, no es una aseguradora, no es un ajustador público y no participa en su reclamación.
Preguntas frecuentes
¿Mi seguro va a pagar el techo nuevo?
Nadie puede decírselo sin leer su póliza, y quien se lo asegure en la puerta de su casa está adivinando. En general, las pólizas pagan daños repentinos causados por un evento cubierto y no pagan un techo desgastado por los años.
¿Estoy obligado a contratar a alguien?
No. Quédese con los presupuestos, piénselos, úselos para hablar con su aseguradora o tírelos. No hay nada que cancelar y no debe nada.
¿Puedo hacer todo esto en español?
Esta página está en español y el formulario también. Los contratistas son empresas locales independientes, así que si necesita que le atiendan en español, dígalo en cuanto le llamen; en esta zona muchos equipos trabajan en español a diario.
¿Esto es realmente gratis?
Sí. Usted no paga nada, ni ahora ni después. Las empresas de techado nos pagan por la presentación, y por eso el servicio no le cuesta nada. Preferimos decirlo claramente a fingir otra cosa.
¿Qué debo pedirle a un contratista antes de firmar?
El número de licencia y el estado que la emitió, comprobante de seguro de responsabilidad civil y de compensación laboral, cuánto tiempo lleva la empresa operando con ese nombre, qué cubre la garantía de mano de obra y quién la respalda, y un presupuesto detallado por partidas. En California el anticipo está limitado por ley a 1,000 dólares o al diez por ciento del contrato, lo que sea menor.
¿Necesito quitar el techo viejo o se puede poner encima?
Depende de lo que haya. No se puede poner una capa nueva si ya hay dos, si lo que hay está empapado o deteriorado, o si es pizarra, arcilla, cemento o fibrocemento. En una casa antigua nadie sabe cuántas capas hay hasta que alguien mira, y por eso conviene que el presupuesto diga qué pasa si aparece una capa de más.
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